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La endometriosis parte el cuerpo de las mujeres que lo padecen como cristales rotos carcomiendo por dentro. Los diagnósticos pueden parecer inalcanzables en Bolivia donde el sistema de salud público no presta atención a la salud de las mujeres. Las historias que cuentan quienes lograron conocer su enfermedad reflejan el periplo para lograr un tratamiento y empatía del personal de salud.

Las redes sociales se han convertido en trincheras para expandir ideas de lucha y resistencia pese a la vorágine del contenido de ocio y discursos de odio. En medio de la marea de contenidos aparecen cada vez con más frecuencia aquellos que unifican las voces de mujeres jóvenes haciéndole frente a la arremetida del machismo.

La endometriosis parte el cuerpo de las mujeres que lo padecen como cristales rotos carcomiendo por dentro. Los diagnósticos pueden parecer inalcanzables en Bolivia donde el sistema de salud público no presta atención a la salud de las mujeres. Las historias que cuentan quienes lograron conocer su enfermedad reflejan el periplo para lograr un tratamiento y empatía del personal de salud.

La situación de las personas de la comunidad LGBTQ+ privadas de libertad es de las más invisibilizadas en Bolivia, y aún más en el caso de las mujeres trans que se encuentran en esta situación. La falta de datos oficiales sistematizados por parte del Estado que den a conocer la cantidad de mujeres trans en centros penitenciarios obstaculiza el diseño de políticas públicas diferenciadas en las cárceles.

En Bolivia, solo 3 de cada 10 personas apoyan que las personas LGBTQI+ sean abiertas sobre su identidad. Eso significa que para muchos jóvenes, el primer lugar donde enfrentan el rechazo no es la calle, sino su propia casa. Pero también hay familias que eligen otro camino. Este reportaje cuenta cómo lo hacen.